Huella nº2

Variación de Huella nº1 en la presentación de la revista Núa celebrada el Martes 10 de Abril en el Museo de Arte Contemporáneo de Vigo.

Huella nº1

La acción Huella nº1 nació en la facultad de Bellas Artes de Pontevedra en 2011, durante la lectura del libro El arte fotográfico y otros ensayos de Philippe Dubois. 
Pensando sobre los conceptos de index, y de huella que plantea Dubois en su libro he reparado en las estelas de movimiento que recogería una cámara fotográfica que pudiera captar nuestra casa desde arriba. En todos los recorridos que realizamos diariamente al hacer nuestras actividades cotidianas, nuestras labores, nuestros hábitos y costumbres; y el especial desgaste que se daría sobre el espacio de la cocina.
La cocina, para mí, es el espacio más importante de la casa. Es el que más se asemeja a mi estudio y en el que la alquimia está presente por lo menos tres veces al día. En él la vida y el arte se confunden, la creatividad es indispensable, así como la paciencia en la espera y el trabajo. Y además allí se manejan, como en ningún otro lugar, los tiempos. 
Lo que me ha conducido, inevitablemente, al uso de la performance como medio artístico de creación y expresión han sido dos factores. Precisamente ese uso de lo temporal, y por otro lado, la necesidad de aplicar otros conocimientos afines adquiridos durante mi crecimiento y mi evolución personal, como la danza, el swing malabar o la cocina.
Esta acción, Huella nº 1, se ha ido de viaje en una ocasión, al ser seleccionada en el espacio Show Room  de la Feria Internacional de Arte Unversitario de Bilbao: Ikasart celebrada en Noviembre de 2011 y está deseando volver a salir.
Fotografía de Maya Kapousky http://www.hactividabo.mayakapouski.com
Fotografía de Maya Kapousky http://www.hactividabo.mayakapouski.com

Performance "Huella nº1" para la sección Showroom de la III Feria de Arte Universitario IkasArt celebrada en Bilbao en Noviembre de 2011.

 

Gracias a los colaboradores Lucía García, Hugo Aldatz e Inés Bermejo por dotarla de una banda sonóra única y cotidiana.

Performance

Huella nº1

3 minutos 15 segundos

Facultad de Bellas Artes de Pontevedra

 

Fotografías de Lucía García

 

Abrió los ojos,
se echó un vestido,
se fue despacio, a
la cocina.
Estaba oscuro, sin hacer ruido,
prendió
la estufa, y a la rutina.
Sintió el silencio como un apuro,
todo empezaba en el
desayuno.(…)”


La mujer (o Se va la vida, compañera).

León Chávez Teixeiro


 

La multiplicidad de oficios que desarrollamos las mujeres en nuestra cotidianidad, convierte nuestra vida en espectáculo que nada tiene que envidiarle al mejor de los circos.

Este descubrimiento ha forzado el cauce de mi desarrollo creativo, convirtiendo mi producción (tanto performativa como bidimensional, principalmente) en un diálogo entre estos dos mundos.

Mi formación en danza y swing malabar, ha sido una constante que he utilizado en este diálogo como un nexo para resolver el conflicto clásico de unión entre opuestos, entre la imagen mental y la vivencia, entre pensamiento y sentimiento, entre lo apolíneo y lo dionisíaco.

Finalmente, el objetivo de esta “investigación” no es el de posicionarme a un lado de la batalla de géneros, aun sin olvidar mi condición femenina, si no el de señalar este espectáculo de lo cotidiano y lo íntimo (y la valentía para afrontarlo diariamente) como algo digno de ser destacado, lleno de emoción y complejidad, señalar estos actos difíciles de ejecutar, sobrellevar y compaginar, como malabarismos, como el “más difícil todavía”.

 

 

Fotografía de Chámalle X
Fotografía de Chámalle X

El circo de Emma

 

Acción para el Festival Chámalle X, Plaza de la peregrina, Pontevedra.

 

Performance de larga duración en la que habito el interior de una carpa de circo sin entrada con un tejido formado por elementos téxtiles procedentes de diferentes ámbitos de la cotidianidad.

Fotografías de Amaranta García
Fotografías de Amaranta García

El circo de Emma

 

Acción para el T.F.G., Facultade de Bellas Artes de Pontevedra.

El Circo de Emma

 

Vivir en un circo no es tan interesante como parece. Todos mis amigos, bueno, los que voy haciendo en cada pueblo y pierdo a los pocos días, se entusiasman con la idea de vivir rodeados de tantas mujeres extraordinarias, contorsionistas, adivinas, domadoras de fieras, encantadoras de serpientes, trapecistas, y por supuesto mí preferida, la mujer barbuda. 
Claro que esta es mi vida, y no es que me avergüence de ella ni esté deseando cambiarla sólo que me resulta mucho más apasionante pensar en todo lo que hay detrás.
Verás, yo nunca conocí a mi padre y cuando yo aún no había nacido mi madre decidió seguir con la tradición de las mujeres de la familia y unirse a su circo. Ella trabaja de adivina, da miedo pensar que nunca se equivoca, cada vez que he tramado alguna de las mías ella siempre lo ha sabido desde un principio, y nunca me lo ha dicho, siempre espera a que lo haga para poder reñirme después. Su vida desde que llegamos a este lugar, es decir desde que yo la conozco, ha girado en torno a este fastidioso don, siempre reunida en su carpa, siempre desembrollando problemas ajenos, siempre dejándome sola en este aburrido circo.
Una mañana, Emma, la cocinera, me pidió que la acompañase al pueblo a comprar provisiones. Últimamente el negocio no es tan rentable como antes, y estas compras se distancian más en el tiempo, hace meses que no veía a Emma y a su hermana coger el viejo coche , era lo que todos esperábamos con más ansia, verlas volver con tantas cosas ricas asomándose por las ventanillas traseras. Pues esta vez, sería yo la encargada, la que recibiría tantas miradas expectantes. 
En el circo todos tenemos nuestra función, mi madre, como ya te he dicho es la adivina, su madre siempre tuvo un extraño don para comunicarse con los animales, nadie sabe por qué pero las leonas la adoran y la obedecen en todo, incluso cuando las obliga a ponerse fieras. La hermana menor de mi abuela es la presentadora del espectáculo, y la mayor mi adorada mujer barbuda. Mis tías, son cinco mujeres muy diferentes, incluso las dos gemelas que tienen varios números, uno con trapecios en los que parece que han nacido y otro con telas por las que trepan como macacos. Las otras tres, de menor a mayor son encantadora de serpientes, y de algún que otro hombre también, contorsionista y bailarina exótica, y mis primas y yo hemos sido educadas para ser malabaristas, cada una en disciplinas distintas menos Ana que se encargaba de la taquilla ya que nunca ha mostrado demasiada coordinación. Emma y su hermana hacen todas las tareas domésticas mientras nosotras preparamos nuestros números. Van al pueblo a por las provisiones, cocinan, limpian nuestras caravanas, cosen nuestros trajes para las actuaciones, remiendan las carpas raídas, nos cuidan cuando estamos enfermas, e incluso nos han educado cuando muchas de nuestras mayores estaban demasiado ocupadas como para hacernos caso. Lo extraño de todo esto es que yo no me he dado cuenta hasta que acompañé ese día a Emma a la ciudad. Ella me explicó cómo se debía comprar, en qué sitios nos saldrían más baratas las provisiones, y qué necesitábamos adquirir para aderezar la vida de cada miembro de nuestro circo, lo más extraño es que nadie le había pedido nada, ella sabía que necesidades tenía cada una sin ni siquiera preguntárselo. Cuando volvimos al campamento la acompañé durante todo el día, cocinamos, limpiamos, repartimos la compra, remendamos vestidos, los lavamos y planchamos, revisamos la economía, hicimos la cena, la servimos, la recogimos, nos reímos mientras lavábamos platos y tarteras, sacudimos manteles y colocamos mesa y sillas para el desayuno del día siguiente. Cuando me acosté, cansada, me di cuenta que el verdadero espectáculo estaba entre bastidores, que lo que hacían estas mujeres día a día, sin quejarse, sin cansarse, sin recordarnos el pesar de sus tareas, más que una rutina era un malabarismo y en ese mismo momento decidí crear mi propio espectáculo circense en el que homenajearía aquello que casi nadie valora, el coraje de estas mujeres que se enfrentan día tras día a tareas que tejen de una manera sublime.

Limpiezas Malabares

 

Acción para el Festival Internacional de Teatro de Cangas.

Verano de 2010.

"Desagüe" para el Festival Internacional de Teatro de Cangas
"Desagüe" para el Festival Internacional de Teatro de Cangas
Fotografías de Ana Rita Rodríguez para Gresol
Fotografías de Ana Rita Rodríguez para Gresol

Desagüe

 

Acción para el Festival Fem, puente de la Rambla, Girona.

 

Performance de duración variable que consiste en recorrer la representación de una línea haciendo malabares con objetos domésticos mediante la técnica circense del swing.

Fotografía de Joan Casellas
Fotografía de Joan Casellas

Siluetas

 

Colaboración en la performance de Esther Ferrer Siluetas para el Festival Fem.

Fotografías de Ana Rita Rodriguez para la asociación Gresol.
Fotografías de Ana Rita Rodriguez para la asociación Gresol.

Especulaciones en V

 

Colaboración en la performance de Esther Ferrer Especulaciones en V para el Festival Fem.

Fotografías de Maya Kapousky
Fotografías de Maya Kapousky

Limpiezas Malabares

 

Acción que consiste en la limpieza con dos plumeros preparados de edificios públicos dedicados a la educación mediante la técnica circense del swing con poi.

Fotografías de Olaf Van Dod
Fotografías de Olaf Van Dod

Perforando el corazón

 

Acción realizada en la Facultad de Bellas Artes de Pontevedra. Quince minutos de duración aproximada. La performance consiste en perforar un pecho con 20 catéteres estériles.

 

 

Fotografías de Olaf van Dod
Fotografías de Olaf van Dod

Máscara de cera

 

Fotografía performativa. Máscara de un litro de cera depilatoria.